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La ensalada rústica del pueblo de Atenas

La ensalada rústica del pueblo de Atenas

Todo visitante de Grecia, asumiendo que sale de Atenas y las Cicladas, no tarda en admirar la plétora de paisajes naturales. Por un lado, montañas amenazantes y precipitosas y, por otro lado, calas de aguas cristalinas. Tal geografía geológica se acompaña por la geografía gastronómica donde, en el primer caso, tenemos una taberna, emplazada en una casa de piedra, que ofrece cabrito asado al carbón y en la playa una taberna de color blanquiazul con mesitas llenas de pescado colocadas en la orilla. No obstante, la gastro-diversidad cede ante la esencia griega que se encarna en la omnipresente greek salad.

No me gustaría cortaros el rollo pero he de decir que la ensalada griega no tiene mucha historia en Grecia ya que sólo por el tomate, aunque muy querido por los griegos (y todos los mediterráneos), no llegó a Grecia hasta el siglo XIX. En lo que se refiere a dicha ensalada sensu stricto, aunque en griego se la conoce como ensalada rústica, no tiene ningún pueblo en concreto de procedencia. Pues dicha ensalada es el subproducto del desarrollo turístico en los años 60 y 70 inventado por los taberneros del barrio de Placa, en Atenas.

Según la leyenda urbana (muchas cosas pueden cambiar en este blog, pero la rigurosidad de mis fuentes no es una de ellas) sobre esta ensalada rustica, durante ese periodo (años 60 y 70) la ensalada de tomate-pepino-pimiento-cebolla tenia un precio regulado por el estado. Pero el ingenio griego, y en concreto de los taberneros, dio con la solución y añadió un trozo de feta. Bien jugado… ya que no sólo han añadido un manjar actualmente imprescindible en el imaginario de la cocina griega, sino que también consiguieron crear una ensalada cuyo precio no estaba sujeto a la regulación estatal y así se abrían ante ellos los bolsillos de los turistas. El agradecimiento de estos últimos sigue todavía en su apogeo ya que admiten pagar un precio astronómico por degustarla.

La elaboración de la ensalada griega es muy fácil y se basa mucho en la calidad de la materia prima. Por muchas estatuas de kouroi que pongáis al lado, si la verdura no es de calidad, no va a saber a nada. Es imprescindible el uso del tomate, y muy recomendable sería cortarlo encima de la ensaladera (así no perdemos los zumos), luego los pepinos en rodajas con la piel (mejor si son orgánicos) y al final cortamos y echamos por encima pimiento verde y cebolla roja. Tras salpimentar colocamos por encima el queso feta y acabamos con las aceitunas kalamata, el aceite de oliva virgen extra y el orégano griego. Lo mejor es dejarla reposar unos 10 minutos antes de empezar a consumirla. El acto final, y totalmente catártico, es hacer barquitos con el caldo.

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